Tu medidor de CE no compensa la temperatura. La solución está a 10 °C en vez de los 25 °C a los que se refiere la escala.
¿En qué porcentaje se desvía la lectura? Fija tu valor y di cómo de seguro estás.

0.00 %

¿Y cómo de seguro estás?

Dos recipientes con un patrón de puntos idéntico. A la derecha los puntos vibran más, el termómetro está más alto y la barra de lectura sube más. Al enfriarse, las dos barras se encuentran.

La regla del dos por ciento, dicha entera

La conductividad de una solución sube alrededor de un 2 por ciento por grado Celsius, referido a 25 °C. Esa segunda parte forma parte de la regla: sin punto de referencia la misma física es ambigua y da 2,08 o 2,32 por ciento según cómo se divida.
Según la fuente, el coeficiente está entre aproximadamente 1,75 y 2,17 por ciento por grado. Así que «unos 2» es una regla empírica honesta, no una constante natural.
Y con eso se resuelve la sorpresa de la primera tarjeta: el famoso «menos del 2 por ciento» es el error residual de la aproximación lineal tras la conversión, no el efecto de la temperatura. El efecto a lo largo de 15 grados es de alrededor del 29 por ciento. Un error de categoría por un factor de 14, y el motivo por el que la temperatura es el mayor error individual de una medida de CE.

En tu medidor pone «ATC»: compensación automática de temperatura.
¿Qué sabes con eso?

¿De dónde salen realmente esos 29 por ciento?

Ya tenemos una cifra, una norma y una tabla de corrección. Suena a terreno firme.
¿Cómo de firme es?

La regla que no necesita ninguna cifra

La norma contiene una frase que zanja media discusión: sea cual sea la compensación aplicada, el resultado será menos exacto que una medida hecha realmente a la temperatura de referencia.
Toda compensación es un cálculo sobre una suposición. Es mejor que nada, pero nunca mejor que el original.
De ahí sale la regla de la que trata todo este curso, y no necesita ninguna cifra: mide siempre a la misma temperatura.
El motivo es elegante: si dos medidas comparten temperatura, el coeficiente sencillamente se cancela en la comparación; entonces da igual que sea 1,75 o 2,17, que tu aparato calcule para 20 o 25 °C, o que la cifra se haya medido alguna vez en una solución nutritiva.
No es la exactitud lo que hace útiles tus valores, sino la comparabilidad.

Mides 1,6 por la mañana y 1,9 mS/cm por la tarde en la misma regadera. Por la mañana la sala está fresca.
¿Qué concluyes?

Un único punto sobre un eje, con una banda que crece a su alrededor. Después caen muchos más puntos y se apilan formando una colina; tu propio punto sigue visible dentro.

Por qué el diario de cultivo no te muestra una media

Cuando ves en el diario de cultivo los valores de CE de otros cultivadores, obtienes una distribución, nunca una media. No es un capricho de diseño, sino la consecuencia de esta lección.
Una media afirmaría que esos valores se pueden combinar aritméticamente. No se puede: cada uno midió a su temperatura ambiente, con su coeficiente fijado de fábrica, contra su propia temperatura de referencia. Un promedio de cifras así parece preciso y está inventado.
Una distribución, en cambio, dice lo que realmente se sabe: aquí está el campo y así de ancho es. Exactamente la banda que tú mismo trazaste en la primera tarjeta de esta lección.
Y la segunda razón viene del curso vecino: la CE solo ve lo que está disuelto en ese momento, no lo que ha precipitado ni lo que aún no se ha mineralizado. Dos motivos, una misma consecuencia: una cifra nunca es toda la información.

Las ideas clave

  • «Unos 2 % por °C» solo vale con el añadido «referido a 25 °C»
  • 15 grados de diferencia cuestan alrededor del 29 por ciento, no del 2: error de categoría por factor 14
  • Lo que compensa tu aparato está en el manual, no en la norma
  • Para soluciones nutritivas el coeficiente está trasladado, no medido
  • Cualquier compensación es menos exacta que una medida a la temperatura de referencia
  • Misma temperatura gana a cifra exacta: así el error se cancela

🎯 Misión práctica

Mide tu próxima solución nutritiva dos veces: una justo después de prepararla y otra cuando haya alcanzado la temperatura ambiente. Anota los dos valores en el diario de cultivo, con la hora.
La diferencia es tu error de temperatura personal, y desde el momento en que lo conoces sabes también cuánto valían tus lecturas anteriores.
Después: elige un momento de tu rutina diaria y mide siempre entonces. Ese es todo el ejercicio.

Al diario de cultivo →

¡Lección completada!

Ahora mides de forma que tus valores son comparables, contigo mismo y con los demás. Por eso el diario de cultivo muestra los valores de CE de la comunidad como distribución: como una banda honesta, nunca como una sola cifra.

  • Nunca digo «unos 2 % por °C» sin «referido a 25 °C»
  • Sé que 15 grados suponen alrededor del 29 %, no del 2
  • Miro en el manual qué compensa mi aparato de fábrica
  • Sé que estas cifras están trasladadas a las soluciones nutritivas, no medidas en ellas
  • Mido siempre a la misma temperatura: así el error se cancela
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¿Te ha quedado algo poco claro?