La tabla que acompaña a casi todo abono

A la izquierda los productos, arriba las semanas y en cada celda una cifra en mililitros por litro. Así es prácticamente cualquier esquema de abonado, venga de quien venga.
Esta lección no explica ninguna de esas cifras. Explica cómo está construida la tabla, porque esa parte es igual en todas: quien la conoce sabe leer cualquier esquema, incluso uno que no ha visto nunca.

Adivinar está totalmente bien – solo se trata de una primera impresión.Adivinar está totalmente bien – solo se trata de una primera impresión.

Solo adivina:
El esquema indica 2 ml por litro para esta semana. Hoy preparas 10 litros en vez de los 5 habituales.
¿Cuántos mililitros por litro usas?

Una columna es una fase, no una fecha

Encima de las columnas pone «semana 1, 2, 3». Casi nunca se refiere al calendario, sino a un estado de desarrollo.
La primera semana de floración empieza cuando la planta empieza a florecer, no siete días después de cambiar la luz. Si tarda más, avanza más despacio por la tabla. La tabla no la espera, así que tienes que esperar tú.
Es el mismo principio que en la lección Semana cero: la señal la da la planta, no la fecha.

Por qué una celda contiene dos cifras

Muchos esquemas no ponen «2 ml», sino «1–2 ml». Ese rango no es indecisión: es el dato más honesto de toda la tabla.
Dice: en algún punto de este corredor ha funcionado en muchas plantas. Dónde caes dentro de él depende de cosas que quien lo escribió no puede conocer: tu luz, tu sustrato, tu agua, tu variedad.
Quien toma por sistema el borde superior ha gastado el margen hacia arriba antes de necesitarlo. Y el borde superior es justo la dirección en la que el exceso se parece a la carencia.

Dos esquemas, dos cifras – ¿cuál tiene razón?

Comparas dos esquemas de abonado para el mismo fin. Para la misma fase, uno indica aproximadamente el doble que el otro.
Uno de los dos tiene que estar mal. ¿O no?

Por litro, no por regadera

Volvamos a la pregunta inicial. Mililitros por litro describe lo concentrada que está tu agua de riego, no cuánto abono recibe la planta en total.
Más agua con la misma indicación significa: más abono en total, la misma concentración. La misma cantidad de abono en menos agua significa: la misma cantidad, una solución más fuerte.
Por eso mismo la CE es un dato de concentración: no cambia porque prepares más cantidad de la misma mezcla. La raíz nota la concentración, no la regadera.

Tu esquema indica 2,5 ml por litro esta semana y vas a preparar 6 litros.
¿Cuántos mililitros de concentrado van al agua?

0.00 ml

La planta ve la suma, no la fila

Tú lees el esquema fila por fila; la planta recibe las filas juntas.
Las sales disueltas se suman: cada fila dosificada eleva la CE del agua terminada, y lo que llega a la raíz es la suma. Tres filas que por separado parecen discretas pueden dar juntas una solución que ninguna de ellas habría producido sola.
Por eso la última pregunta antes de regar nunca es «¿está bien esta fila?», sino «¿qué hay al final ahí dentro?»

Lo que se suma encima: tu agua

Ningún esquema dice de qué partes. Tu agua del grifo se suma igualmente.
Quien riega con un agua que ya tiene una CE medible acaba, con el mismo esquema, en un valor final distinto que alguien con agua de ósmosis casi vacía. La tabla cuenta desde cero; tu cubo no.
Por eso la primera cifra que conviene conocer no es la del esquema, sino la de tu grifo: el curso Tu agua no trata de otra cosa.

Lo que no aparece en ningún esquema

Una tabla de abonado responde exactamente a una pregunta: cuánto de qué va al agua. Deja abiertas cuatro cosas, y no por descuido: dependen de tu montaje.
Con qué frecuencia riegas · cuánto sale por abajo · qué tamaño tiene la maceta · qué pH tiene el agua terminada.
El pH falta por un motivo de peso: no es aditivo. Dos productos que por separado lo bajan un poco no dan juntos un valor predecible, porque el poder tampón de tu agua se interpone. Por eso ninguna calculadora puede deducírtelo: solo un medidor puede decírtelo.

Tu esquema da un rango para esta semana. Tienes agua dura del grifo, un sustrato preabonado – y una planta que va visiblemente rezagada.
¿Por dónde empiezas dentro del corredor?

¿Y si simplemente lo reduzco a la mitad?

La respuesta más habitual a la duda al abonar no es el borde inferior del corredor. Es una cifra que no aparece en la tabla: la mitad.
¿Es lo mismo con otro nombre?

Las ideas clave

  • Una columna es una fase, no una semana del calendario: la tabla no te espera
  • El rango de la celda es la cifra más honesta de todo el esquema
  • Mililitros por litro es una concentración; el volumen solo cambia la cantidad total
  • La planta ve la suma de todas las filas, nunca una sola
  • Lo que falta – pH, frecuencia de riego, drenaje, tamaño de maceta – falta por un buen motivo

🎯 Misión práctica

Coge el esquema con el que trabajas ahora y calcula una sola semana entera: tu volumen, todas las filas dosificadas y la CE de partida de tu agua.
La calculadora de dosis hace exactamente eso: hacia delante, de forma aditiva, sin dejarte la suma a ti. Lo que te muestra no es la dosis correcta, sino lo que acaba habiendo en la regadera. El resto lo decides tú.

A la calculadora de dosis →

¡Curso completado!

A partir de aquí sabes leer cualquier tabla que te encuentres – y sabes en qué puntos te deja solo.

  • Leo una columna como una fase, no como una semana del calendario
  • Sé por qué una celda contiene un rango
  • Convierto correctamente los mililitros por litro a mi volumen de riego
  • Sé que la planta ve la suma de todas las filas
  • Conozco las cuatro cosas que no aparecen en ningún esquema
A la calculadora de dosis → Volver al resumen del curso

¿Te ha quedado algo poco claro?